As you can see, for now I’m only writing them in Spanish, one per day. I’m really sorry but they’re too long, so I need some time to write them in English. They should be ready sometime within the next few days with both English and Spanish versions. My apologies, Neira.

Ps: there’s a Chicago (the movie) post coming out sometime soon, the same as with Mamma Mia and Sweeney Todd, just so you know!


El último día fue demasiado corto y no empezó muy bien… El día anterior pedimos a la señora maja de recepción que nos viniera a buscar un taxi a las 7:15, y lo pidió para la habitación incorrecta. Afortunadamente no hubo mucho lío y llegamos a tiempo a la estación. Luego casi 4 horas de tren hasta Liverpool, lo mejor fue de nuevo el paisaje. Al llegar estaba justo a la salida de la estación el bus al aeropuerto, así que apenas vi lo que tenía alrededor, de lo que sí me di cuenta es que estaba chispeando y hacía mucho frío. Luego fuimos al aeropuerto, no vimos Liverpool realmente porque todo estaba a las afueras, aunque si vimos el mar. El aeropuerto era pequeñito pero tenía mucha seguridad, y se tarda mucho en pasar los controles, hay muy pocos. Dentro nos tocó esperar (tenían al menos un traje de John Lennon), el avión llegó a la hora que debía, y el viaje de vuelta fue bien. Un día corto eh.



Fotos (con el móvil): Neira Arigita

Ese fue el viaje.

Ahora me toca empezar a traducir los posts a inglés… y como ya adelanté en la nota en inglés, dentro de poco tengo intención de hacer un post de Chicago, la película, como ya hice con Mamma mia y Sweeney Todd, pero eso vendrá después de las traducciones.

Cuidaos!!!


Qué bien nos vino después de la decepción de Nottingham un día como este.


Salimos prontito del hotel de mala muerte para ir a la estación, el tren era como una hora, y el paisaje, precioso. Entrabamos en Peak District y las vistas eran insuperables, ese verde que se ve en algunas películas y fotografías estaba ahí fuera, entre valles, colinas, ríos… es una zona que hay que ver. Y las estaciones… parecían de cuento, un estación de piedra con un puente hacia el otro andén y hierba en las vías del tren.


Llegamos a Matlock y fuimos al pueblo a buscar la estación de bus. La estación está en la parte sur, tiene mucha vegetación y no veíamos donde estábamos realmente. Cruzamos el puente que atraviesa el río y conecta con el pueblo y no parecía real. Las casitas de piedra con vegetación por todas partes, muchísimo césped y un parque precioso.


Foto por DerbyDog1 en flickr, album de Matlock


Y que mejor que un Costa Caffe justo enfrente!! cogimos unos chocolates y unos sandwiches para la comida y les preguntamos dónde estaba la parada de bus. Y después de dar bastantes vueltas la encontramos, está bastante escondida, a cubierto, y para entrar había que cruzar una frutería. Al llegar un hombre muy pintoresco (con parche en el ojo, bastón en mano, ropa de pueblo y un café del Costa :P ) se puso a hablarme, la verdad es que me costaba entenderle, tenía un acento muy cerrado, y también me dijo que parecía americana :P Subimos al bus y vimos más paisaje, el resto del pueblo era igual, casitas muy cuidadas y curiosas con jardines de la zona cuidados al detalle. Y según llegábamos el paisaje se convirtió en esa Inglaterra con colinas verdes, ovejas y valles preciosos en los que te esperas ver un príncipe llendo a su castillo o un enano detrás de la esquina. Y cuando llegamos allí estaba, apareció detrás de una colina dando con un señorial y ese algo que te hace preguntarte lo que esos muros han vivido; parecía sacado de un cuadro de la época.




Ahí estaba mi querida Chatsworth House, desde que la vi en Orgullo y Prejuicio (2005) me enamoré, y de nuevo en La Duquesa el año pasado, y allí estaba, delante de mis ojos. La visita fue preciosa, ojalá me hubiera podido comprar una de las miniaturas de “The Veiled Woman” de la tienda, pero eran caras y no habrían llegado enteras :( Y los jardines… desgraciadamente el tiempo no acompañó y cada vez que pasábamos por delante de la fuente nos empapábamos pero a mí me daba igual, era Chatsworth. No doy más detalles porque si empiezo puedo estar varias semanas escribiendo, pero si diré una cosa, la visita merece la pena. Dejaré que las fotos hablen por sí solas.




De la vuelta si debo hablar. Para cariar, nos equivocamos de bus. Cogimos uno que iba a Sheffield vía Matlock, el problema es que por Matlock ya había pasado, así que solo iba a Sheffield. Claro que el conductor no me dijo nada al romper el ticket en el que ponía claramente ida/vuelta Matlock, pero me lo confirmaron unos pasajeros cuando les pregunté porque no veía que pasara por donde habíamos venido. Afortunadamente en Sheffield yo sabía que había estación de tren, pero no pudimos hacer las fotos del camino de vuelta ni del pueblo que habíamos decidido dejar para la vuelta. Pero bueno, al menos en Sheffield había Marks&Spencer, así que yo contenta.


Fotos: Tere Cernuda y Neira Arigita

Album en flickr

Puesto que no puedimos hacer fotos de Matlock y no quería que os lo perdierais he buscado fotos en flickr, hay algunas muy buenas. Galería Matlock, UK


Mañana, día 6: Liverpool, vuelta a casa.


Como dije ayer, no vuelvo a Nottingham ni muerta. Y menos al Hilton.


Pues bien, el cuarto día, domingo, salimos de Swindon  dirección Londres para coger el tren a Nottingham. Llegamos a Londres con casi una hora de retraso por “problemas técnicos” que tuvieron parado el tren en medio de la nada dos veces, la primera, el tren que iba delante del nuestro tenía problemas, y luego el nuestro, increíble. Cuando llegamos fuimos a King’s Cross y St. Pancrass porque no estaba segura de cuál salía el tren, al final volvimos a King’s Cross. Y de nuevo compramos la comida el Marks&Spencer. Cuatro horas en el tren, cuatro horas eternas. Cuando estábamos llegando mi sorpresa fue que subieron al tren dos… chicas con unas pintas… tenían los ojos pintados de negro muy mal, la cara, y parecían una mezcla de Amy Winehouse y Lady Gaga en pequeño.


Y si eso me sorprendió, la que estaba por venir… Cuando llegamos no había taxis, que era más cómodo después de 4 horas en el tren, pero fuimos andando ya que no estaba lejos. Apenas tuvimos problema en encontrarlo, el problema fue que según llegábamos teníamos que pasar por unas calles que debían de ser como Preciados, llenas de tiendas, centros comerciales y gentuza. Además como íbamos con la maleta estábamos en el punto de mira, al menos había policía, y bastante, de echo se oía frecuentemente la sirena.


Bueno pues llegamos al hotel (Nottingham Hilton Hotel), y nos atendió en la recepción una mujer superborde que apenas dijo nada, poco más que su habitación es esta, el desayuno es de tal a tal y… ya, no dijo ni hasta luego ni mucho menos disfruten de su estancia. Y cuando subimos a la habitación otra sorpresa, no era de fumadores, y yo la pedí en la reserva específica de fumadores. Pues bajé y la mujer borde pareció ofendida cuando me dijo que ese hotel no tenía habitaciones de fumadores!! ofendida ella!!! en fin… No quisimos reclamar porque estábamos cansadas, la reserva  no incluía reembolso y nos quedaríamos en la calle. Claro que la mujer tampoco nos dio ninguna solución o alternativa.




Bien, subimos a la habitación a ver que se podría hacer, y las ventanas no se podían abrir, era doble y estaban rotas, una ponía que por razones de seguridad había sido atornillada y la otra estaba de la interior la mitad de arriba abierta y no se podía cerrar, y la de fuera cerrada y no se podía abrir, por no mencionar las vistas a un patio mugriento con los extractores del aire acondicionado, sin exagerar. Y debo añadir que el suelo crujía y se hundía al pisar, nos enterábamos de cuando se levantaban los de la habitación de arriba. Con tal cabreo encima salimos a tomar el aire y a por la cena, serían las 6.


Afortunadamente la gentuza se había ido, de echo no había ya casi nadie en la calle. La ciudad/pueblo no estaba mal en cuanto arquitectura, había algún edificio muy bonito, pero poco más. Encontramos otro KFC así que cogimos la cena allí, que nos debió atender la prima hermana de la del hotel porque era casi igual de borde. Y cenamos en el hotel el pollo y a la cama, no me he ido a dormir tan pronto en mi vida.


Mañana, dia 5: Matlock y Chatsworth, afortunadamente otro día genial.

Hasta mañana!!!

Night night!!


El tercer día cambiamos los planes, teníamos pensado ir a Sudeley Castle, pero estaba lejos, había que coger muchos buses y no había ganas. Así que fuimos a Blenheim Palace, en Oxford, que es donde creció W. Churchill.



Llegamos a Oxford sobre las 12, compramos unos sandwiches en el Marks&Spencer de la estación y fuimos a Blenheim. Oxford debo decir, era precioso, lo que vimos fue desde el bus, pero desde luego nos encantó. Todo estaba muy cuidado, desde el centro a las afueras, y había un ambiente muy joven, supongo que por la universidad. Pasamos por delante de alguna facultad y eran preciosas, no se pueden comparar con las de Madrid. Llegamos sin problemas pero reiterando que en Inglaterra conducen con 5cm de margen, nos comíamos todas las ramas del camino.



El palacio está en Woodstock, otro pueblo idílico, y el bus paraba en la misma puerta. Desde aquí no tengo palabras para describirlo, era impresionante. Era gracioso pensar en un Churchill de 5 años correteando por allí, no creo ni que pudiera abrir las puertas en realidad. Resumiendo la visita, solo entramos a una pequeña exposición de la vida militar de Churchill, así que el interior me quedé con ganas de verlo, pero es que el exterior… No sé cuántos kilómetros fueron pero no recuerdo haber caminado tanto en mi vida. Primero hicimos la ruta de la cascada, era precioso, seguía el lago hasta la cascada, que estaba en obras, la mayor decepción. Pero almorzamos allí viendo la cascada a través de las vallas de obra. Luego seguimos la ruta que pasaba por el arboretum, los árboles eran enormes eso lo puedo asegurar. Poco antes de llegar de nuevo al palacio nos desviamos por la ruta de los jardines del duque. En esta ruta lo más destacable es el jardín secreto, con un arroyo y un estanque. Luego volvimos al palacio y vimos el jardín italiano que desgraciadamente está cerrado al público. Merendamos en una explanada con vistas al palacio y al jardín italiano, pasamos una última vez por las terrazas de agua y volvimos a la parada de bus de Woodstock.




Ahora volvemos a lo cómico. ¿Recordáis la canción de ayer?, pues dadle al play. Volvimos en el bus correcto, de echo coincidimos con unos chicos de Londres que habían ido en el mismo bus a la ida. ¿Qué podía pasar? Pues bien, después de acostumbrarnos al sonido de las ramas chocando con el autobús sonó algo diferente, y a nos entró un escalofrío. Al poco había otra parada (pero era fuera de Oxford) y bajo el conductor y dijo que habíamos pinchado. No se cómo se dice en inglés pero lo entendí muy bien en ese momento. Así que todos bajamos. Los chicos de Londres caminaron calle/carretera abajo y como sabía que tenían que llegar a la estación como nosotras les seguimos. La gracia es que casi estaban más perdidos. Fueron a la siguiente parada de bus y miraron a ver si había otro bus que fuera a la estación, no lo había hasta una hora después. Ya decidí volver con los demás del autobús y esperamos a otro que pasó que nos llevara a Oxford. Vale, nos llevó, pero al centro, no a la estación. Afortunadamente encontramos a una mujer que por lo visto también estaba guiando a otros dos pasajeros del bus y nos llevó hasta la estación. Me explicó que en Oxford no hay transporte entre el centro y la estación, y por cierto la zona estaba llena de locales y por lo tanto gente de marcha, serían las 6. También hizo un poco de guía turística, comentando por dónde pasábamos. Estamos en deuda con esa mujer, de no ser por ella seguiríamos buscando la estación.




Ya por fin llegamos a la estación, compramos la cena en mi sitio fetiche y volvimos. Y por cierto mi madre se alegró mucho cuando vimos unas chicas españolas en una de las estaciones de tren. Vimos bastantes españoles la verdad. Luego en Swindon cogimos un taxi al hotel y tuvimos mucha suerte porque el taxista era muy majo. Me estuvo comentando que no parecía española, que tenía acento americano o canadiense; que el había estado en Madrid haciendo escala y bastantes más cosas, lo dicho muy majo. Os podéis imaginar que fue llegar al hotel y a dormir.




Fotos: Tere Cernuda y Neira Arigita

Album en Flickr

Próximo post, día 4: Nottingham. No vuelvo a Nottingham ni muerta.

xo




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